Monday, September 03, 2007

HISTORIA DE SODA STEREO

Ahora que todas las conversaciones entre los panas giran en torno al mas esperado tour "Me Verás Volver" de los Soda Stereo, que mejor manera de hacer un recuento de su trayectoria, sus comienzos, sus influencias, y de como comenzaron en 1984 con su album homónimo, hasta lo que fue "El Ultimo concierto" en 1997.












Gustavo Cerati, Héctor Bosio y Carlos Alberto Ficicchia (Alberti), tenían varias cosas en común cuando sé conocieron a principios de los ochenta. Los tres muchachos habían nacido al borde de los sesenta en la zona norte de la Capital Federal. Venían de familias de clase media algo acomodadas. Andaban revoloteando alrededor de la carrera de publicidad, estudio mucho menos común que en estos años, y sentían una pasión sin limites por la música, por el rock y más precisamente por las variantes pop. Era un momento muy especial para la Argentina y también para el rock nacional. Por un lado, la dictadura militar se había enroscado en una guerra absurda y amenazaba agonizar su poder. Por el otro, una generación de nuevas bandas florecía en el circuito underground de bares y pedía espacio. Soplaban vientos de renovación y en eso andaban Cerati, Bosio y Alberti, que después de un año de ensayos y composición de algunos temas decidieron salir a tocar como trío.

El bautismo inolvidable fue en una discoteca del norte de la Capital Federal en el año 1982. Todo había comenzado por una comunión casi natural entre Gustavo Cerati y Zeta Bosio, quienes cursaban la carrera de licenciatura en publicidad. Ambos eran hinchas de Racing Club y tenían como ídolos musicales a los Beatles. Bosio tenia 20 años - nació el 1 de octubre de 1959 -, vivía en San Fernando y desde niño admiraba a los guitarristas. Su madre le compró una guitarra criolla diez años antes y nunca mas dejó de tocar, aunque con el tiempo se inclinó por el bajo. Cerati es diez meses menor - nació el 11 de agosto de 1960 -, vivía en el barrio de Urquiza, donde desde chiquito dividía su tiempo entre los clásicos entretenimientos de niños y en imaginarios recitales de rock en los que él era la estrella y usaba una escoba como guitarra. Charly Alberti, cuyo nombre real es Carlos Alberto Ficicchia, se cruzó en el camino de los otros dos muchachos ya entrados los ochenta y ya se conocían bastante bien cuando en 1982 arrancaron con Soda. Charly es el menor de los tres – nació el 27 de marzo de 1963 - y se crió en el barrio de Núñez. Hincha de River por una cuestión geográfica, el chico se fue inclinando a la batería, que aprendió a tocar con la ilusión de hacer covers de The Police. Con peinados glamorosos, ropas que rozaban el estilo new romantic y el dark que comenzaba a aflorar en otros territorios, el trío comenzó a recorrer el circuito under en 1982 como parte de una legión de bandas nuevas que pujaban por un lugar. En lugares como Zero, Stud Bar y Einstein, los Soda se cruzaban habitualmente con Los Twist, Sumo, Melero o los Violadores. Era la primavera del nuevo rock argentino y los Soda ya comenzaban a tener un grupito de seguidores, que encontraban un estilo pegadizo y con letras algo bizarras. El ambiente del rock tenia las tribus mas fragmentadas que nunca y Soda Stereo estaba catalogada como una agrupación blanca y pura.




Asi los recuerdo yo.....!!!!




En una de aquellas presentaciones, el líder de Virus, Federico Moura, quedó impresionado y comenzó a preparar lo que sería el disco debut de la banda, titulado simplemente Soda Stereo. La tapa del disco era un símbolo de los ochenta: los tres músicos con pelos largos, sobre un fondo de color amarillo y algo difuso. Aquel primer trabajo comenzaba con una confesión, aunque matizada con ironía, pues Cerati decía: "...- yo solo quiero ser del jet-set, tengo mi agenda perfumada, todas mis noches programadas, voy a esos clubes privados y me alquile un convertible colorado...", “Por qué no puedo ser del Jet- Set?” era el nombre del tema. Acompañaron aquel éxito de discotecas “Sobredosis de TV”, el dulce lento “Trátame suavemente”, el aún vigente “Un misil en mi placard”, “Mi novia tiene bíceps” y “Te hacen falta vitaminas”. La presentación del disco fue un show a sala llena en el teatro Astros, el 14 de diciembre de 1984. Con el tiempo fueron imponiendo un look, que había traído una novia de Cerati desde Europa. Los chicos estaban en una época en la que escuchaban todo el tiempo a The Cure y a Siouxie and the Banshees. Cuatro meses mas tarde, Soda Stereo viaja a Córdoba para participar del mítico Festival Chateau Rock, en el que resultan la revelación y logran llevar su look y su música a 15 mil espectadores. Aquella presentación había entusiasmado al trío y también a empresarios, como por ejemplo Daniel Grinbank, quien los vio en Córdoba y meses más tarde los convocó para un festival internacional.

el que no tuvo este album en la decada de los '80, ya valió.....




En octubre, Soda aparece en el escenario para abrir el Festival Rock'n Pop, en el que también tocó lNXS, Nina Hagen y John Mashall. El segundo disco caía de maduro y finalmente se pone en marcha sobre fines de año. A fines de 1985 apareció finalmente Nada Personal, que tuvo éxito inmediato. El primer corte fue el tema que dio nombre al disco y cuyo estribillo retumbó por discotecas, bares, radios y oídos de miles de adolescentes. Pero este nuevo trabajo traía una baraja escondida: "Cuando pase el temblor", una canción que con los años se convirtió en un símbolo de la banda. Asimismo, "Juego de seducción" fue otro tema que penetró en el mercado. La presentación de este disco había sido planeada para el mes de abril en Obras Sanitarias y la demanda de entradas superó todas las expectativas. Los Soda terminaron haciendo cuatro shows con tribunas desbordantes, que marcaron todo un récord por las 22 mil personas que asistieron. Las mieles de la fama habían llovido sobre el trío porteño y la idea de trascender mas allá de las fronteras comenzó a obsesionar a Cerati.

Los ajustes del tercer disco, Signos, demoraron un viaje programado para recorrer Latinoamérica. Esta placa reafirmó su popularidad en Argentina y sirvió para que canciones como “El rito”, “Prófugos”, o el propio “Signos” salpicaran las radios de otros países. No obstante, la llave del éxito en los otros países de Sudamérica fue la épica "Persiana americana”. El primer paso para recorrer Latinoamérica fue en noviembre de 1986 y en apenas un año, la trascendencia de Soda por el continente pasó a ser el símbolo indiscutido de los adolescentes. La primera gira abarca Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Venezuela y el éxito fue impresionante. Por esa época, el conocido conductor Mario Pergolini había sido enviado con el grupo para cubrir como periodista la gira y mucho tiempo después dejó picando una frase que refleja de manera impecable los días de Soda por América: “estos chicos eran como los Beatles!”. Así quedó registrado en febrero de 1987 cuando tras una presentación espectacular en el Festival de Viña del Mar se registran 120 casos de histeria colectiva. Dos meses más tarde, el trío rompe todos los récords de audiencia en Paraguay. Hacia mediados de ese año aparece el cuarto trabajo discográfico Ruido Blanco, grabado en vivo durante la gira. Las versiones de “Signos”, “Persiana americana”, “Sobredosis de TV” y “Prófugos” quedaron en la historia del grupo como testimonio sublime de la popularidad en territorios extranjeros. Pero este importante año 1987 no terminaría allí para la banda, ya que en noviembre de ese año ingresan al difícil mercado mexicano y tiene un éxito tan rotundo como inmediato. Así quedó registrado con las 36 mil personas que asistieron a los once conciertos que brindaron por todo el país azteca. El mercado musical mexicano quedó impactado por la arrasadora ruta que marco Soda, mientras que los incipientes músicos de rock locales resultaron profundamente captados por ese sonido Stereo.


En una de esas presentaciones en tierra mexicana surgió la relación con el prestigioso guitarrista puertorriqueño que trabajó con John Lennon, Paul McCartney, Mick Jagger, James Brown y David Bowie, entre otros. Alomar siente que Soda tiene la fibra de la juventud y decide producir el quinto disco. Doble vida, que se graba finalmente en New York. En este trabajo, Soda comienza a reflejar nuevos sonidos y otro perfil. Los nuevos aires pueden notarse especialmente en “En la ciudad de la furia”. “Es amor lo que sangra que sangra (La cúpula)". "En el borde" y "El ritmo de tus ojos". Sin dudarlo, Carlos Alomar se toma un avión a Buenos Aires y asiste a una memorable presentación, que se realiza al aire libre frente a 25 mil personas. Tres días antes, Soda Stereo había puesto un broche de oro al festival "Tres Días por la Democracia" que reúne en la avenida 9 de Julio a 125 mil personas, la convocatoria más importante de la historia del espectáculo hasta ese momento. 1989 marcó el regreso de Soda Stereo a los escenarios de Latinoamérica y la primera incursión oficial en los Estados Unidos. El trío venía de una extensa gira por todo el continente y llega en diciembre a tocar en el reputado local The Palace, de Los Angeles. Esa actuación le dejaría abiertas las puertas del “Gigante del Norte”. Mientras tanto, en Argentina, Soda alcanzaba a vender más de un millón de placas. Ya pocos dudaban de la supremacía de Soda Stereo en el rock nacional, pero faltaba un golpe fuerte para convencer. y éste se da en enero de 1990.





El trío había sido convocado para telonear al grupo extranjero Tears For Fears en una actuación en el estadio de Vélez Sarsfield. La noche cálida de enero encontró a los músicos locales como héroes de la jornada con un show compacto y espectacular que no sólo deslumbró a la prensa y a los músicos visitantes, sino que también hizo delirar a los 32 mil espectadores, muchos de los cuales abandonaron la cancha después que terminó el grupo nacional. La nueva década abrió un surco de romanticismo y renovación en las huestes de Soda Stereo. El trío viajó a Miami y realizó Canción Animal. Una placa que da otra vuelta de tuerca al perfil que ya venía evidenciando cambios. Tanto Cerati como Bosio estaban cada vez más aplacados en su vida personal y cada vez mas empeñados en pulir su estilo y estudiar el género musical. "De música ligera" presenta al disco para todas las radios y "Hombre al agua" se impone como otro clásico, aunque también se destacaron de aquella placa "Canción animal" y "Un millón de años luz". Los contratos marcaban que no había espacios para el recreo. El año 1990 fue muy agitado porque apenas salido Canción animal hubo presentaciones en Puerto Rico, donde se imponen de manera espectacular. Sin embargo, en octubre arranca una gira nacional de magnitudes colosales, ya que visitaron mas de treinta ciudades durante dos meses con dos escenarios móviles, varias toneladas de equipos y una legión de setenta colaboradores viajando de un lado al otro hasta redondear 14 mil kilómetros. El final de la gira fue en Liniers, con una memorable presentación en cancha de Vélez frente a 45 mil personas.

El grupo necesitaba un tiempo de tranquilidad, pues las giras, los conciertos y las grabaciones habían comenzado a erosionar la relación. Zeta Bosio recuerda que "aquellos tiempos se habían vuelto un poco difíciles porque cuando volvíamos de las giras nos relajábamos y entonces nos agarrábamos todas las gripes juntas. En definitiva, cuando no estábamos de gira estábamos enfermos". Pasaron las fiestas de fin de año, comenzó el '91 y Soda cerró la gira con un recital en Punta del Este. A los pocos meses hubo un viaje por Venezuela y también un desembarco promocional en España para presentar Canción animal. Sin embargo, la apuesta fuerte del trío apuntaba a un esperado regreso a las calles porteñas. Por eso Soda decidió presentarse en el Teatro Gran Rex de la calle Corrientes y rompió todos los récords de concurrencia con 14 funciones seguidas con la sala a reventar. Mientras tanto, en todo Latinoamérica se editaba un nuevo disco: Rex Mix, que tuvo mucho éxito. Si bien la placa es una compilación de clásicos remixados, este trabajo apuntaló nuevas giras por Colombia y Venezuela. El año 1991 estaba por llegar a su fin y Buenos Aires decide despedirlo con un recital inolvidable, seguramente el más impresionante de todos los que cumplió Soda, ya que jamás reunió otra vez a 250 mil personas para un show. Esta presentación se realizó durante el mes de diciembre en la avenida 9 de Julio y fue todo un éxito. La gente bailó enloquecida cada tema y los músicos fueron captados por una sensación de haber llegado a lo máximo, de que ya no quedaba nada por conquistar. "Aquello de la 9 de Julio fue una energía muy fuerte” suele recordar Bosio- “y gracias a Dios nos pasó en nuestra ciudad. Creo que fue una suma de factores lo que nos llevó a sentir que ya no quedaba nada por conquistar, pero con mayor frialdad creo que no es así”. Había algo que era claro y es que para el grupo se había consumido una nueva etapa y pronto llegaría un cambio, ese cambio inevitable para poder seguir. Sin embargo, la primera mitad del año 1992 transcurre con varios shows en diferentes estadios de la Argentina. Mas tarde viajan a España para tocar en Valencia, Barcelona, Madrid y Sevilla.




Ya en esa época de gira por tierras europeas. El grupo comenzó a imaginar los matices de la gran remodelación, de la cirugía estética, desde aquel momento empezó a pulirse el rumbo musical que llevaría su próximo disco, Dynamo. Esta placa fue grabada al regreso de la banda en Buenos Aires y en septiembre apareció en las disquerías. El ciclo de presentación se realizó en el microestadio de Obras. El primer corte fue "Primavera 0" y descubrió el nuevo sonido que traería el disco, con temas como "Camaleón", "Claroscuro" o "Fue". Ese mismo año salieron a la venta otra compilación. Al poco tiempo llegan las giras por Sudamérica y México que mantiene al trío ocupado hasta abril del año 1993. Por esa época también había aparecido Zona de Promesas, otro disco con temas viejos.

Ya habían pasado la barrera de los 10 años y la decisión de separarse por un tiempo venia madurando con un consenso perfecto e impecable dentro de la banda. Es que cada uno tenia proyectos paralelos y las giras los había desgastado demasiado, entonces, Gustavo Cerati se dedicó a realizar su primer trabajo como solista Amor amarillo y por esa época se casa con la modelo chilena Cecilia Amenabar con quien más tarde iba a tener a sus dos hijos, Benito y Lisa. Por su parte, Zeta se convierte en uno de los productores mas requeridos por una nueva camada de bandas nacionales. El bajista produce a Aguirre y a Peligrosos Gorriones. En tanto. Charly Alberti también había obedecido a las órdenes del corazón y se junto con Deborah del Corral para hacer el disco "Plum" y otras cosas. Al tiempo que salía a la venta 20 Grandes Éxitos, el grupo vuelve lentamente a juntarse con ganas de registrar un nuevo álbum. De esta forma surge Sueño Stereo, que retumbó por todas las radios con el corte de difusión "Ella uso mi cabeza como un revolver" en cuyo videoclip actuaba Cecilia Amenabar. También fueron incluidos en la placa "Disco Eterno", "Zoom", "Paseando por Roma" y "Angel eléctrico". Fue su primer disco con el sello BMG y se lanzó el 29 de junio de 1995. Dos semanas más tarde se convirtió en disco de platino y en pocos días se organizó una gira de regreso a Latinoamérica que abarcó Venezuela, Colombia, Perú, Chile, Honduras, Panamá, Costa Rica, México y Estados Unidos, finalizando a principios de 1996.

El romance con el público no había muerto, pero el espíritu de la banda ya no era el mismo. A pesar de esto, el grupo tenia lugar para la última aventura: un disco que contiene tres fases con el unplugged incluido. A mediados del '96, el trío registra en Miami Soda Stereo Unplugged. "Comfort y Música para volar". Con un look más cool y un sonido teñido por el ambiente, ingredientes, endulzantes (desde los instrumentos hasta la voz femenina). En la placa se reflotaron viejos temas en renovadas versiones como "La Ciudad de la furia", "Un misil en mi placard", aunque también incluye canciones como “Te para 3" y "Planeador”. Pasó el verano del inicio del 1997 y llegó el momento de la decisión que venia persiguiendo a la banda como un fantasma en la bruma. La idea fue parar y disolver el grupo, al menos por ahora.

Se fijaron las fechas de despedida con su público más fiel: el 30 de agosto en México, el 6 de septiembre en Venezuela, el 16 en Santiago de Chile y el 20 en Buenos Aires, en el estadio de River Plate. Este último concierto, de aproximadamente 3 horas de duración en el que bailaron y cantaron más de 50 mil almas, quedo registrado en la historia del rock argentino en un disco doble El Ultimo Concierto A y El Ultimo Concierto B. Fueron catorce años de historia y un final que siempre llega.

Todos continuarán ligados a la música pero cada uno se sumergirá en sus propias pasiones personales.



Despedida Soda Stereo

Buenos Aires, junio 1997

“Estas líneas surgen de lo que he percibido estos días en la calle, en los fans que se me acercan, en la gente que me rodea y en mi propia experiencia personal.
Comparto la tristeza que genera en muchos la noticia de nuestra disolución. Yo mismo estoy sumergido en este estado porque pocas cosas han sido tan importantes y gratificantes en mi vida como Soda Stereo.
Cualquiera sabe que es virtualmente imposible llevar adelante un grupo sin cierto nivel de conflicto. Es un frágil equilibrio en la pugna de ideas que muy pocos consiguen conservar por espacio de quince años y hacer de ellos una cadena de hechos artísticos relevante para la gente, como nosotros orgullosamente hicimos.
Pero, últimamente, diferentes desentendimientos personales y musicales fueron creando un nudo de atención emocional que empezó a comprometer ese equilibrio.
Ahí mismo se generan excusas para no tocar, excusas para no enfrentarnos, excusas para un futuro grupal en el que ya no creemos como hacíamos en el pasado.
Cortar por lo sano es, hacer valer nuestra salud mental por sobre todo y, también, una muestra de respeto hacia el publico que nos sigue y nos siguió todo este tiempo. Me gustaría aclarar, además, que este estado nada tiene que ver con mis viajes frecuentes a Chile (yo estoy radicado aquí, en mi país, y es aquí donde pretendo recorrer mi futuro como lo hice siempre) ni con los esporádicos proyectos musicales que haya realizado al margen de Soda.
Esta decisión ha nacido del interior del grupo y desde ahí también se genera una "nueva" excusa para volver a encontrarnos por ultima vez: la música que es la que mejor habla y hablara por nosotros.

Un fuerte abrazo & hasta pronto. “

Gustavo Cerati




Y para concluir.... a que no adivinan quien es este niño???





Nada mas y nada menos que GUSTAVO CERATI!!!








Aunque lo prefiero mas a Cerati en esta foto...




Nos vemos en el concierto. Hasta ahora, me voy a Tribuna.

Saludos cordiales,
MGAC

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3 Comments:

Blogger Edd said...

Historia que em la se de memoria...
Volveremos volveremoooos!
volveremos otra veeeez!
volveremoo'a ver a Soodaaaa!

YO voy a cancha... intentaré abusar de mi tamaño

11:47  
Blogger Autómata said...

cancha tribuna o preferencia he ahi el dilema de los chiros y de los que tenemos que pagar dos entradas, ahi nos veremos!

11:22  
Blogger Omar Cruz said...

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