Thursday, October 26, 2006

wildchild's Journal featuring SICK BOY

The Acid House

Si los ven piratas en algún lado cómprenlos…
Durante un viaje a Argentina, después de recrear la vista con tanta mina que esta esperjeada por las calles, me dedique un dia a buscar discos, películas, libros que, debido a la vasta cultura del homo guayaquilean reggetonican sapiens, sabia que nunca iba a encontrar aquí. No me demore mucho en hallar algo interesante.

Allá por 1998 hubo una adaptación cinematográfica del libro de Irvine Welsh (si, el mismo que se se imagino “Trainspotting”) llamado muy a su manera: “The Acid House”. Siguiendo el trip de este escritor escocés, el libro y la película se ubican en zonas deprimidas de Edimburgo y analizan las diferentes situaciones de personas mezcladas en un ambiente de sexo, drogas y libertinaje marcados por una fuerte, extraña (y bastante rayada) filosofía de vida.

Muy aparte de hacer una reseña de la película o de la discusión pendeja de si es buena o no (a mi me encanto mientras que a otros les pareció muy fuerte y sin sentido) es innegable que el mayor acierto que tuvieron es la elaboración (cuando no los europeos) de la banda sonora del film.

Es que el soundtrack de “The Acid House” nos trae una carga elegante de rock británico, britpop, electrónica y alguna “oldie” que son ya características en las películas adaptadas de la obra de Welsh, que pegan tan bien con las imágenes sicodélicas, encajan perfectamente con la con la atmósfera presentada y convierten a ambas en objetos de culto.

Pero si “Trainspotting” fue una compilación mas ecuménica, en este caso nos enfrentamos a una especie de “Best of ‘90s Britain” que representa la mayoría de la escena musical en esa parte del continente en el siglo pasado. Por lo visto se trato de realizar algo más nativo y regional.

Con tan buen diseño de personajes se necesitaba música arrecha de fondo

El disco (y la película) abren con un sicodélico “Insect Royalty”, tema de los escoceses de Primal Scream que presentan un juego de sintetizadores bastante freak evocando a cualquier tema de Pink Floyd en “The Wall”. Y las revoluciones no bajan con temas de bandas como The Gyres (les recordara a la onda retro de hoy, pero un poco mas acid punk) The Soul Renegades (un drum n’ bass con base en los orígenes de Moby), los Arab Strap (rock claustrofóbico, agresivo y crudo que gustara a cualquier fan de los B-sides de Nirvana y del rock alternativo) y que remata con los ya clásicos ingleses de Death in Vegas (innegablemente los de N.I.N. deben tenerlos en su colección).

Ya en ligas mayores escuchamos 2 colaboraciones de Chemical Brothers con sus ya consabidos bajos que compaginados con las escenas alucinantes de las tomas que acompañan nos llevan en un trance hipnótico en el que no podemos interpretar lo que vemos. Si a eso sumamos que Underworld hizo un remix de la canción para el mismo soundtrack ya podemos hablar de niveles inconmensurables de arrechera.

El DJ turco-griego-ingles-francés (de donde chucha mismo sera) Dimitri of Paris presento aquí “Tojours L’amore”, algo para los que gustamos un poco mas el jazz o de la música lounge y crea un contraste bastante sofisticado.

El disco posee 3 grandes aciertos: la inclusión de Beth Orton (ella colabora siempre son los Chemical y por eso es mas conocida) y su “Precious Maybe”, una balada folk/electrónica (?) bastante depresiva; “Sweetest Embrace” del ingles Barry Adamson canción que ya quisiera tenerla Tarantino en una de sus películas así como tuvo a Johnny Cash en “Kill Bill”; y los setenteros T-Rex sacados de la época Glam (si, esa cuando los hombres usaban leotardos, terciopelo y se pintaban la cara con brillitos y que gracias a Dios YA PASO)

Ya al final, luego estar high viendo tantas personalidades disímiles juntas en un película, escenas metafóricas nada que ver, loosers que lo serán toda la vida, drogas y vidas sin sentido, un Dios alcohólico y un bebe animatronico morboso, la película (y el disco) cierran con un soberbio tema de The Verve: “On Your Own” con las ya consabidas líricas depresivas de Richard Ashcroft que nos devuelven a la realidad… una que según el no se diferencia mucho de toda la mierda que acabamos de ver…

El disco de “The Acid House” es recomendado para aquellos que preferimos escuchar la verdadera música en todos sus matices, y que queremos recordar los noventa como una época en que las explosiones ochentenas de la “generación acida” se veían en todos lados… y que preferimos pensar que el tiempo no paso…
Post written & analyzed by: SICK BOY
authorized by. wildchild

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